La Opinion: Nothing Stops Cristina – World Down Syndrome Day (English/Spanish)

Nada detiene a Cristina (ENGLISH TRANSLATION BELOW) 

Nació con síndrome de Down y hoy en el Día Mundial para crear conciencia de esta condición habla sobre su trabajo en Irvine

Cristina (c) junto a a sus padres, Teodora y Héctor Muñoz, quienes fueron a visitarla a su trabajo por primera vez. / Foto: Jacqueline Garcia

POR:JACQUELINE GARCÍA21 MARZO 2018

Es inevitable no sonreír cuando Cristina Isela Muñoz pasa para entregar o recoger la correspondencia dentro de las oficinas del ayuntamiento de la ciudad de Irvine.

Tener síndrome de Down no le impide trabajar como cualquier otro empleado y alegremente empuja los carritos del correo durante sus días laborales.

“Tengo 10 años trabajando aquí”, dijo Cristina, con una sonrisa amigable. “Tengo muchos amigos y me gusta bailar. ¡Me gusta Selena!”, cuenta la residente de Santa Ana de 40 años de edad.

Sin embargo, la luz que Cristina trae a su familia y amigos también tuvo sus desencantos con conocidos y extraños, sobre todo cuando era una niña.

Teodora Muñoz, madre de Cristina, dijo que desde el primer momento que vio a su hija la vio perfecta.
“Yo no sabía nada durante mi embarazo. No habían ultrasonidos y [los doctores] no me decían nada”, comentó.

Una vez que Cristina nació, los especialistas le explicaron a los padres sobre la condición de la niña y, cuentan, que los asustaron.

“Dijeron que no iba a hablar, que no iba a caminar porque tenía dislocada la cadera”, señaló Héctor Muñoz, padre de Cristina originario de Zacatecas, México.

Pero su amor fue tan grande que la aceptaron y hasta se ofendieron cuando los doctores les dijeron que si no la querían se la podían dar al gobierno.

“Yo lloré y la quise más todavía”, dijo Teodora. “Solo pensé, ‘Dios nos va a ayudar y vamos a salir adelante’”.

 

Christina junto a su entrenadora Sulema Herrera y el lider del servicio del correo Victor Morales en el ayuntamiento de Irvine. (Jacqueline García)

Pero cuando Cristina cursaba la primaria los niños sí eran más curiosos.

“Ellos decían ‘esta enfermita’ y nosotros les decíamos que no”, recordó Teodora.

Por otro lado, entre las anécdotas más graciosas de “inclusión” que practicaba toda la familia, Héctor recordó una ocasión cuando fue a misa y sus cuatro hijos eran aún unos niños.

“Y no se portaron muy bien porque estaban jugando”, contó el padre entre risas.

Entonces al llegar a casa —como buen padre mexicano dice— Héctor llamó a los dos hijos mayores y les dio una nalgada a cada uno.

“Y ya me iba a levantar para irme y Cristina me dijo, ‘Daddy! What about me?’ (Papi, ¿y yo?)” recordó Héctor.

Más por compromiso que por ganas su padre narra que se sentó de nuevo y le dio una nalgadita a Cristina para darle la “igualdad” de todos los hijos.

“Nunca la hicimos que se sintiera diferente”, dijo Héctor sonrojándose con esa historia.

Convirtiéndose en adulta

Desde muy pequeña Cristina ha formado parte del Centro Regional del Condado de Orange (CRCO), un lugar que ofrece ayuda y recursos para personas con discapacidades.

Ya como adulta, comenzó a ir al colegio comunitario después de la secundaria. Como viven muy cerca, su madre Teodora la llevaba caminando.

“[Cristina] me pidió que la dejara ir sola y yo le dije que sí pero cuando se iba yo la seguía y me aseguraba que se metiera a la escuela”, dijo Teodora recordando aquellos momentos. “Después la veía irse a su locker [casillero], se cambiaba y se iba a su clase de natación.”

Cuenta que después de un tiempo ya se sintió más cómoda y la dejaba ir sola al centro de estudios.

Christina Muñoz, de 40 años, trabaja repartiendo el correo en el ayuntamiento de la ciudad de Irvine. (Jacqueline García)

Sin embargo, uno de los temores más grandes que vivió fue cuando Cristina comenzó a utilizar el autobús en forma independiente como parte del entrenamiento con CRCO.

“A mí me daba miedo y hasta quería ir siguiendo el autobús”, rememora Teodora, quien confiesa aún sentir un poco de temor de que su hija viaje sola en ese tipo de transporte. “No por ella, pero por las otras personas que tal vez no la acepten”, dice.

En cifras

Cristina es una de más de 350,000 personas en EEUU que viven con síndrome de Down. Esta es una condición, y no una enfermedad, que consiste en tener un cromosoma extra que causa cambios en el desarrollo de cuerpo y cerebro.

Esto no tiene que ver con raza, nacionalidad, religión o estatus socioeconómico ni tampoco con algo que hayan hecho los padres durante el embarazo, dicen especialistas.

Las personas con síndrome de Down tiene características físicas distintas y presentan desarrollo tardío del habla. No obstante, tienen la capacidad de tener una vida completamente independiente y feliz.

Se estima que una persona con síndrome de Down puede vivir hasta los 60 años o más.

“Si tienen acceso a atención médica adecuada, las personas con síndrome de Down pueden tener vidas largas y sanas y con los servicios y apoyos adecuados, pueden tener relaciones significativas, casarse, tener hijos y disfrutar de una vida familiar satisfactoria”, dijo Larry Landauer, director ejecutivo del RCOC.

“El éxito de Cristina en su trabajo con la ciudad de Irvine es un ejemplo de cómo las personas con síndrome de Down mejoran el lugar de trabajo”.

Un día típico para ella comienza cuando su entrenadora Sulema Herrera la recoge junto a otros tres empleados con discapacidades.

“Trabaja cuatro horas y media por día cada otra semana y gana un salario igual que cualquier otro empleado. ”, dijo Herrera. En el pasado también ha trabajado en otros lugares como McDonald’s y otros
restaurantes.

Trabajo en equipo

Los padres y empleadores de Cristina aceptan que el éxito de ella y de todas las personas con discapacidades depende mucho del apoyo que reciben.

“Las personas con discapacidades del desarrollo tienen una variedad de talentos, habilidades e intereses y pueden hacer una cantidad de trabajos con la capacitación y el entrenamiento adecuados”, dijo Landauer .

Añadió que el centro trabaja con diferentes empleadores que tienen la oportunidad de ofrecer trabajo a las personas con discapacidades.

“Estos proveedores de servicios de empleo suelen proporcionar entrenadores de trabajo para ayudar a las personas a las que servimos a tener éxito. Sus servicios siempre están diseñados para satisfacer las necesidades de cada individuo”, dijo el director ejecutivo del RCOC.

Christina es uno de ocho empleados con discapacidades que laboran en el ayuntamiento de Irvine. (Jacqueline García)

“El objetivo es garantizar una situación en la que ganen todos, tanto el empleador como para la persona con discapacidad”.

Los padres de Cristina dijeron que el mejor consejo que pueden ofrecer a los familiares de personas con discapacidad es brindarles apoyo para que puedan alcanzar sus objetivos.

Cristina tiene tres hermanos mayores quienes desde muy pequeña la cuidan y la protegen. Y ahora también cuenta con el cariño de sus seis sobrinos.

“Nunca los deben hacer a un lado, tienen que estar ahí detrás de ellos”, dijo Héctor.

Este 21 de marzo se celebra el Día Mundial del Síndrome de Down, el cual ha sido un día escogido cuidadosamente.

Se eligió el 21 del tercer mes del año para dar a conocer la singularidad de la triplicación del cromosoma número 21 que causa el síndrome de Down.

Si usted tiene un familiar o amigo con discapacidades puede contactar al centro Regional del Condado de Orange al (714) 796-5100 o visitando www.rcocdd.com

 

Nothing stops a Cristina
She was born with Down syndrome and today the world to raise awareness of this condition talks about her work in Irvine

Cristina (c) next to her parents, Theodora, and Héctor Muñoz, who were to visit their work for the first time. / Photo: Jacqueline Garcia

BY: JACQUELINE GARCÍA21 MARCH 2018
It is impossible not to smile when Cristina Isela Muñoz happens to deliver or pick up the correspondence within the offices of the City Council of the city of Irvine.
Having Down syndrome does not stop her working as any other employee and cheerfully pushing carts of mail during her working days.

“I have worked here 10 years,” said Cristina, with a friendly smile. “I have many friends and I like to dance. I like Selena!” says the 40-year-old Santa Ana resident.

The light that Cristina brings to her family and friends also had their disappointments with known friends and strangers, especially as a child.

Teodora Muñoz, Cristina’s mother, said that from the first moment that saw her daughter saw her perfect.
“I didn’t know anything during my pregnancy. There were no ultrasounds and [the doctors] told me nothing” she said.

Once Cristina was born, specialists explained to parents about the condition of the girl and what they said frighten them.

“They said that she was not going to talk, that she was not going to walk because she had dislocated her hip,” said Héctor Muñoz, father of Cristina originally from Zacatecas, Mexico.

But his love was so great that she was accepted and he was offended when the doctors told them that if they did not want their child, they could give her to the Government.

“I cried and wanted her even more,” said Teodora. “I just thought, ‘God will help us and let’s move forward'”.
Christina Morales in the city of Irvine its coach Sulema Herrera and Victor mail service leader. (Jacqueline García)

But when Cristina was in primary school, children were curious.
“They said ‘this enfermito’ and we said to them not to say that”, recalled Teodora.

On the other hand, among the most humorous anecdotes of ‘inclusion’ practiced by the family, Hector recalled an occasion when he went to mass and their four children were still children.

“And not behaved very well because they were playing,” the father said, laughing.

Then to get home – as good Mexican father – Hector called the two older children and gave them a spanking each.
“And now I was going to get to go I and Cristina told me, ‘ Daddy!” What about me?’ (Papi, and I?)” recalled Hector.

More by commitment by desire to his father recounts that he sat down again and gave a nalgadita Cristina to give the “equality” of all children.

“Never did it it feel different”, said Hector blushing with that story.

Becoming adult

Since she was very small, Cristina has been served by the Regional Center of Orange County (RCOC), a place that offers support and resources for people with disabilities.
As an adult, after high school, she began to go to a Community College that was walking distance from home.

“[Cristina] asked me to let her go by herself and I told her yes but when she went I followed to make sure she got to school” , said Teodora recalling those moments. “I saw her go to her locker, get changed and go to her class swimming.”

It has that after a time, she felt more comfortable and let Cristina to school alone.

Christina Munoz, 40, worked delivering mail in the City Council of the city of Irvine. (Jacqueline García)

However, one of her parents’ biggest fears was when Cristina began to use the bus independently as part of RCOC training.

“I was afraid and wanted to follow the bus,” recalls Teodora, who confesses to still feeling a little fear that her daughter travels alone in this type of transport. “Not by her, but by other people who perhaps do not accept her condition” she says.

In figures

Cristina is one of more than 350,000 people in the U.S. living with Down syndrome. This is a condition, not a disease, which consists of having an extra chromosome that causes changes in the body and brain development.

This has nothing to do with race, nationality, religion or socioeconomic status or not with something that parents have done during pregnancy, say specialists.

People with Down syndrome have different physical characteristics and they present late speech development. However, they have the ability to have a completely independent and happy life.

It is estimated that a person with Down syndrome can live up to 60 years or more.

“If they have access to proper medical care, people with Down syndrome may have long and healthy lives. With appropriate supports and services, they can have meaningful relationships, marry, have children and enjoy a fulfilling family life”, said Larry Landauer, executive director of the RCOC.

“Cristina’s success in her work with the City of Irvine is an example of how people with Down syndrome improve the workplace”.

A typical day for her begins when her coach Sulema Herrera brings her together with three other employees with disabilities.

“She works four and a half hours per day every other week and earns the same as any other employee”, said Herrera. In the past she has also worked in other places such as McDonald’s and other restaurants.

Teamwork

Parents and employers of Cristina believe that her success and that of all people with disabilities depends on the support they receive.

“People with developmental disabilities have a variety of talents, skills and interests and can do a number of jobs with appropriate supports and training,” said Landauer.

He added that the Center works with different employers that have opportunities to offer work to people with disabilities.

“These employment service providers often provide job coaches to help the people we serve to succeed. Their services are always designed to meet each individual’s needs”, said the executive director of the RCOC.

Christina is one of eight employees with disabilities working in the city of Irvine. (Jacqueline García)

“The objective is to ensure a win-win situation for both the employer and the person with a disability”.

Cristina’s parents said that the best advice they can offer to the families of persons with disabilities is to support them so they can reach their goals.

Cristina has three older brothers who, since she was very small, have taken care of her and protected her. And now she also has the affection of her six nieces and nephews.

“Parents should never put their children away, but instead be there behind them,” said Hector.
This March 21 is celebrated as World Down Syndrome Day, which has been a day carefully chosen.

The 21st day of the third month of the year was chosen to publicize the uniqueness of the tripling of chromosome number 21 which causes Down syndrome.

If you have a family member or friend with disabilities, you may contact the Regional Center of Orange County at (714) 796-5100 or by visiting www.rcocdd.com